"Mamá, ¿qué hace ese abuelito sentado a pleno sol?", le pregunta la niña a su madre. La mujer aguza la vista y apunta sus ojos al veterano. Si no fuera porque pestañea y respira, apostaría que este viejo se murió sentado. Mientras, sin saber que hablan de él, el anciano activa su memoria y recuerda su infancia y juventud. Luego, enciende su imaginación y se pregunta a qué velocidad volarán los aviones en 20 años más. En seguida reflexiona sobre la muerte y se interroga sobre la fe y la resurrección. En fin, sin dejar de arrojarles migas a las palomas, piensa, rememora, siente y se emociona. La niña sigue mirándolo. La madre, disparándole misiles: pobre hombre, decadente, viejo turuleco. "Ya, pues, mamá, ¿qué hace el abuelito?", insiste la niña. "Nada, hija, nada. Ese abuelo no hace nada".
martes, 28 de enero de 2025
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