Ella enseña derecho penal. Dicta el curso desde cuando se divorció de su primer marido (un infiel reincidente). Lo suyo ha sido desde siempre pensar los límites posibles de la libertad. “Vivimos en medio de prohibiciones y castigos”, suele decirles a sus estudiantes. Para cuando experimentó el divorcio de su segundo marido (un mitómano incurable) ya eran varias las generaciones de alumnos formados bajo su instrucción. Los golpes existenciales no le robaron la alegría de vivir. Sigue gozando del humor, leyendo novelas y disfrutando los tragos dulces. Avanzó sola criando a sus dos hijos, hoy adolescentes, junto a un par de gatos recogidos de la calle. Por las mañanas y las tardes, entre la casa y la oficina, defiende a sus representados, comparece a las audiencias, presenta sus querellas y, en ocasiones, acude a la cárcel a visitar a sus condenados. Tiene aguante, en especial cuando por las noches llega a la facultad para impartir su cátedra. Hoy debe tomar exámenes. El curso tiembla. Llama a Aurelio Zúñiga, el último de la lista. A juzgar por sus respuestas, amerita ser reprobado (está confundido). Ella lo mira: observa sus canas, ojeras y manos engrasadas. Lo comprende. Sonriendo le dice: “Aprobado, Zúñiga”.
Nota: relato ganador (primer lugar)
del “Primer concurso de cuentos” organizado en 2023 por la UNIACC (Universidad
de Artes, Ciencias y Comunicación, Santiago de Chile). Cfr.: https://www.uniacc.cl/conoce-los-ganadores-del-primer-concurso-de-cuentos-uniacc/
Los profesores, al final del dia no somos tan malos. A todos nos ga pasado: "solo por la Gracia......."
ResponderBorrarPor cierto felicitaciones 🤗👏👏👏
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