lunes, 12 de febrero de 2024

Gigantes

Hércules, Titán y Goliat son tres perros diminutos. En términos de seguridad pública su aporte es nulo. La vecina de arriba informa -con un nudo en la garganta- que los cogoteros están desatados y roban en cada esquina. Con los índices de delincuencia encumbrándose a cimas impensadas, y el miedo colectivo colándose por rendijas, puertas y ventanas, nadie comprende a qué llegó el triunvirato canino. Sus ladridos no espantan a los ladrones. Sus cuatro patas -demasiado cortas- les impiden perseguir a los asaltantes. Y su poca carne no sirve siquiera de piedra de tropiezo para que caiga un fugitivo de la justicia. Ni en sus mejores sueños estos pequeños animales protagonizarían un acto heroico como aquel que le valió la gloria -años atrás- al recordado Gladiador[*]. La abuela del departamento del frente (terrorista, como ninguna, de la higiene y la limpieza) ha sentenciado que las tres mascotas no son más que un soporte de pulgas. Y el administrador del edificio lamenta sus existencias cuando se cruza con ellos en las escaleras (“parecen lauchas y asustan a los ancianos distraídos”). Así, cada día que amanece nadie agradece que estos tres peludos sigan vivos. Excepto su dueña. Es una chica que dos o tres veces por mes sufre una crisis de pánico. Para salir a flote -ella lo sabe por experiencia- basta sentir la lengua de sus perros secándole las lágrimas.  

2 comentarios:

  1. Efectivamente son gigantes para su dueña. Nada como la fidelidad y lealtad canina.

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  2. Linda historia. Los amantes de los pequeños peludos la aplaudiran 😀

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La apodé mi Terrorista. Nunca fabricó una bomba y jamás usó un pasamontaña, pero usaba el terror como nadie antes lo hizo. Leía todo sobre g...